Esperamos empezar el día subiendo nada más echar a rodar, como en Cabreros. No nos faltan razones porque la subida desde Riaño a la que queremos que sea nuestra primera parada, el Puerto de Pandetrave, tiene 400 metros de desnivel positivo. Sin embargo, otra vez por la orilla de ríos, arroyos y riachuelos con el Deva como el mayor de todos, empezamos bajando. Dejamos la carretera N-621, una nacional infame para encontrarse en un sitio tan difícil como concurrido, para tomar una vía comarcal en Portilla de la Reina. Ahí comienza el verdadero ascenso, como empieza también el Parque Nacional de los Picos de Europa. Precisamente la belleza del paisaje hace más llevadera, casi fácil, la subida al puerto sobre el que se divisan algunos de los picos más importantes de la cordillera, y donde además un panel cuenta su formación a base de roca silícea, lo que explica el porqué de su color blanco.

Foto Alberto Aragón

Antes, entre los bosques empiezan a escucharse cencerros de vacas ocultas entre los árboles, pero poco a poco el ganado aparece en los pastos, cruza los caminos con tranquilidad en busca de los mejores pastos. En pandetrave cogemos una pista de tierra que debe llevarnos a Fuente De, un lugar donde se demuestra que los turistas pueden llegar a cualquier sitio a bordo de todoterrenos y teleféricos que les ahorran un paseo que debería ser obligado hacer a pie hasta la Horcada de Valcavao, a casi 1.800 metros de altura. Y como todo lo que sube, baja, allí iniciamos el descenso hasta Fuente De por la misma pista de tierra, una bajada escarpada de las que luego duelen las manos de tanto frenar. Afortunadamente no sufrimos ninguna caída, aunque a punto estamos, pero si el de ayer era un paisaje indescriptible, el de hoy lo es todavía más.

Monasterio de Santa María de Gradefes. A. Aragón

Hemos llegado a ponernos a la altura a la que vuelan las águilas que nos pasan a pocos metros, con picos que de estar lejanos han pasado a ponerse delante de nuestros ojos y valles que se han abierto a nuestro paso. La bajada es triunfal de Fuente De a Potes, por carretera, pero sin contar con que lo lógico es que un monasterio no está junto al camino, sino en alguna zona de más difícil acceso. Última subida hasta el final de viaje, a Santo Toribio de Liébana. Por lo empinada hacemos parte de los últimos tres kilómetros a pie y solo en los últimos metros podemos volver a la bici. Con tantas ganas de acabar como de volver a empezar, acaba un viaje que sin dudarlo haría de nuevo, incluido el tramo del secarral albaceteño.