Hoy dejamos atrás las flechas amarillas que marcan el Camino del Sureste. Es raro, después de más de 600 kilómetros siguiéndolas, pero hemos decidido unir nuestro camino con el Camino Francés a la altura de Mansilla de las Mulas (León), desde donde queremos afrontar las dos últimas etapas. Dejamos Zamora a los pocos kilómetros para adentrarnos en la provincia de León. El único cambio lo apreciamos en la carretera, buena y con arcén la zamorana y bastante más estrecha la leonesa hasta el primer pueblo que nos encontramos, Villaverde del Campo. Cogemos allí la LE-512, una carretera comarcal que apenas dejaremos hasta nuestro destino, una etapa rápida en la que hemos intentado evitar el asfalto donde hemos podido, sobre todo por la velocidad a la que se conduce en la zona, y en la que disfrutamos de construcciones típicas y raras para nosotros, como el caso de las casas enterradas en el monte.

Botas de peregrinos en el albergue de Mansilla. A. Aragón

Un dato, Fuentes de Carvajal y Carvajal de Fuentes, algo así como ‘Villa Arriba’ y ‘Villa Abajo’ son dos pueblos sin bar. ¿Los únicos de España? Podría ser. Seguimos hacia Valencia de Don Juan. El paisaje es sobrio, con trigales dorados y campos labrados. Castellano. Pasada esta valencia empieza a cambiar y la huerta, quizá por asimilarse a la valenciana del Mediterráneo, aparece por primera vez jalonada de maizales y de arboledas que señalan donde están los cauces. El agua empieza a correr por las orillas de los caminos. Cruzada la autovía del Camino de Santiago, nada más subir el puente que la salva para nosotros en Palanquinos, otro cambio radical en el paisaje. El verde se apodera del terreno, aunque de momento y pese a que están ahí, porque los hemos tenido delante todo el día, han desaparecido las cordilleras que forman los Picos de Europa. Ya estamos en Mansilla de las Mulas, una etapa en la que hemos unido dos caminos.

A. Aragón