Indescriptible. Solo así se puede calificar el primero de los dos tramos en los que hemos dividido la Ruta Vadiniense que nos llevará mañana a Santo Toribio de Liébana, el camino que seguían las tribus que hace siglos vivían en los Picos de Europa para conectarse con el Camino de Santiago Francés al sur y el del Norte por la costa, en San Vicente de la Barquera. No tenemos pérdida, en Mansilla cogemos el cauce del Río Esla y no hay más que remontarlo descubriendo los paisajes del valle que riega una vega fecunda en la que corre el agua junto a los caminos. Las primeras estribaciones de los Picos de Europa en León empiezan a encañonar al río flanqueado antes por un enorme complejo minero en desuso de la cuenca leonesa.

Foto Alberto Aragón

La carretera discurre junto al cauce, y el camino vadiniense también hasta que se desvía por la Vía Saliámica o Calzada Romana de la Conquista. Es difícil describir lo que se ve cada vez que se toma una curva o se cruza un desfiladero, montañas verdes de cumbres de piedra blanca ante nuestros ojos. No se puede describir el color de los árboles, o cómo la sombra un buitres y águilas se proyectan sobre nosotros. La calzada (en la Lista Roja del Patrimonio desde 2014) deja a su paso rastros de castros romanos que después vemos en el Museo Etnológico de Riaño, un pueblo de apenas 30 años edificado después de que el antiguo, junto con otros siete de la zona se destruyeran en 1987 para construir el embalse que cubre una injusticia que todavía pide reparación por parte de los habitantes de la zona.

Foto Alberto Aragón

Solo se salvó una pequeña parte del patrimonio arquitectónico de estas poblaciones, destruyendo el resto para evitar imágenes de torres de iglesias que emergen en pantanos que se quedan sin agua. De no haber sido así y teniendo en cuenta el escaso caudal del lago, probablemente se habrían visto. Uno de los edificios reconstruidos piedra a piedra es una iglesia con pinturas góticas. Su cuidador nos explica que las pinturas estaban encaladas, y que al disponerse a derribar el templo salieron y eso llevó a su recuperación. Del resto solo les queda la memoria que poco a poco, se pierde con los más mayores.