Unas semanas después de su inauguración oficial decidimos recorrer la Ruta Alquila en Bigastro, un recorrido de apenas nueve kilómetros y apto para todos los públicos en el que se conjuga el patrimonio natural y el histórico (aunque solo sea suponiendo el paso de algunas civilizaciones por término bigastrense). Pero no, este comentario no va a ser negativo porque en general la ruta nos gustó, está bien señalizada y sobre todo, tiene la singularidad de que a través de ella se recorren los distintos paisajes de la Vega Baja, el secano en el primero de los anillos de la ruta, el más largo, y la huerta en el segundo.

Una de las bondades del recorrido es que sale del centro del pueblo, lo que permite avituallarse a la mitad si se considera necesario, así como celebrar el final de la ruta con un buen almuerzo (en nuestro caso no solemos perdonarlos). Nosotros salimos en dirección a La Pedrera, al monte, siguiendo la señalización instalada en dirección al Barrio de la Cruz. Allí nos descubre que fue donde se instaló el primer cementerio de la localidad, y poco más adelante, que Bigastro fue escenario de un choque de tropas durante las guerras carlistas. En estos paneles no faltan la flora y la fauna típicas del terreno, pero quizá se aventuren demasiado a hablar de un posible asentamiento romano, porque en ellos mismos se indica que no es seguro puesto que no se han hallado restos.

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El caso es que la ruta sigue, no recomendamos hacerla en los meses más calurosos salvo que sea a primera hora de la mañana o a última de la tarde, regalando al visitante vistas impresionantes de la Vega Baja hacia la Sierra de Callosa, Redován y Orihuela. Una de ellas en el mirador que se ha creado sobre una antigua escombrera en el que además se han plantado árboles que con el tiempo, ayudarán a dar sombra a otros elementos colocados al efecto como algunas pérgolas.

El primero de los anillos se cierra de nuevo en el centro de la localidad, y de ahí, hacia la huerta. Este tramo es mucho más fácil y ligero de hacer, cruzando en su inicio, junto al Auditorio Francisco Grau, el recuerdo de la Acequia Alquila que le da nombre y que ahora está tapada, justo en el lugar en el que se levantó en su día el lavadero, uno de esos espacios que hace apenas un siglo era un lugar más de reunión de la población no en Bigastro, sino en todos los lugares en los que se contaba con uno. La pasarela que cruza la CV-95 da paso a los serpenteantes carriles huertanos en cuyos márgenes discurren pequeños cauces que parten o desembocan en el reguero del Segura. Junto a él, el mirador de esta parte del recorrido, un espacio con aparcamiento para bicicletas, zonas de sombra, algunos bancos y una computadora para desechos orgánicos, además de una torre a modo de mirador de nuevo hacia el paisaje de la Vega Baja.

El camino discurre junto al reguerón e incita a buscar ejemplares de fauna que se explica que viven en la zona como la tortuga leprosa. Las hay, y muchas, lo mismo que cormoranes que cada vez más circulan tierra adentro. El último carril, el que nos devuelve al pueblo, de nuevo bordea los huertos y deja estampas típicas de la zona como la de las personas mayores en bicicletas todavía más mayores que ellas camino del bancal en el que recoger unas alcachofas frescas que echarle al arroz. ¿Cómo vamos a dejar de almorzar al terminar? La ruta no lleva más de dos horas y media haciéndola tranquilos y parando para conocer lo que descubren los distintos paneles.

Toda la información oficial en la web de la ruta: www.bigastro.es/turismo/ruta-alquibla/