Párate antes de leer este texto si no te has llevado antes nada a la boca, que cuando el hambre aprieta es mejor no tentar a los sentimientos. ‘La Cuaresma son siete semanas: una coja, cinco sanas y una santa’ y como todas las épocas del año no falta en ella la buena mesa. Cuarenta días dan para mucho y hasta el sábado de gloria no habrá carne en la mesa. De domingo a domingo, nene, y en cocido. Entre el arroz de los tres puñaos y el trigo picao no sé por cual decidirme, que platos los hay muy ricos. La sémola está bien y la salsa de garbanzos no me agrada, póngame usted, por favor, una olla gitana. Ni potaje de habichuelas ni tallarín de vigilia. Me recomiendan el guisao de bacalao o las migas, pero aquí llueve poco y ni nubarrones, ponga entonces unos cucurrones. Arroz y habas descartado y la sopa de ajo ni pensarlo. Como mañana será viernes y para no perder la tradición iré a la plaza de abastos. Buen pescado dicen que venden y con arroz sale de muerte. Con estas comidas y la familia reunida la buena mesa está servida. Ponga el agua en el botijo y el vino en el porrón, que estamos de reunión. Y de postre y entre cartas que no falten las torrijas y almojábanas. Buen provecho. Salud.